- Bebe mucha agua es saludable para cualquier tipo de piel, pero en el caso de las pieles sensibles, con tendencia a la deshidratación, es un requisito indispensable. Aparte de intentar beber un par de litros cada día, también es muy conveniente aumentar el consumo de frutas y verduras.
- La alimentación debería ser lo menos pesada posible, ya que la piel sensible reacciona frecuentemente a los aditivos químicos. Evita los pre cocinados, comidas muy condimentadas o picantes; y reduce los embutidos y la sal.
- La vitamina C es un potente antioxidante, que además en el caso de las pieles sensibles ayuda a proteger la frágil pared de esos vasos sanguíneos que reaccionan exageradamente a ante algunos estímulos. Por lo tanto, ya sabes, que no falten naranjas, kiwi o brócoli en tu dieta.
- La vitamina E del aceite de oliva o de los frutos secos protegen al colágeno, tampoco te puedes olvidar de los betacarotenos presentes en las zanahorias, tomate, calabaza, espinacas, albaricoques o mangos, que protegen de manera eficaz frente a las radiaciones UVA.
- Sustituye las grasas saturadas de carnes rojas o lácteos por alimentos ricos en ácidos grasos esenciales como Omega 3 (pescado azul o alimentos prebióticos) y Omega 6 (frutos secos); con ello conseguirás moderar la sensibilidad de la piel.
Fuente: http://vidasana.lapipadelindio.com/belleza/alimentacion-para-la-salud-de-la-piel






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